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08 de octubre
09:07 2013
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Luis de Guindos entrega a Ignacio Garralda el Premio al Directivo 2012

El ministro de Economía y Competitividad, Luis de Guindos, entregó anoche el Premio de la Asociación Española de Directivos al Directivo del Año 2012 a Ignacio Garralda, presidente de Mutua Madrileña. Tras recoger el galardón, Garralda agradeció especialmente la distinción “en una época en la que no está siendo fácil encontrar motivos de celebración dentro del contexto empresarial”. Y enfatizó que “recojo el premio en representación del Consejo de Administración, del Comité de Dirección y de todos los empleados del Grupo Mutua Madrileña, que son los verdaderos artífices de esta exitosa trayectoria empresarial. Sin su apoyo, colaboración y esfuerzo constante nada habría sido posible y yo, por supuesto, no estaría hoy aquí ante ustedes”.

Ignacio Garralda accedió a la Presidencia de Mutua Madrileña en enero de 2008, “apenas unos meses después de haberse iniciado la crisis financiera, y cuando ya asomaban los primeros síntomas de una crisis económica que más tarde se convertiría en lo que ya muchos llaman la Gran Recesión”. “Todo un desafío”, resumió, en un contexto además con factores internos que “estaban provocando, desde finales del 2007, una salida muy preocupante de mutualistas y una cierta desmoralización del equipo directivo. Tras unos meses de estudiar y analizar la situación, y con un renovado equipo directivo, el Consejo de Administración tomó conciencia de la situación y adoptó un plan de choque del que destacaban dos medidas fundamentales”. La entidad bajó las tarifas una media del 6%, lo que le permitió ser de nuevo competitivos, e irrumpió con el mensaje ‘Soy de la Mutua’. “La reacción de los mutualistas fue inmediata y positiva. A partir de entonces hemos crecido ininterrumpidamente en número de mutualistas. Y en términos de ingresos por primas hemos podido observar que, mientras el resto del sector ha visto descender su volumen un 24%, nosotros sólo lo hemos hecho un 4%, incrementando por tanto nuestra cuota de mercado, que ha pasado del 9 al 12%”, rememoró.

De gran balance a gran empresa

Garralda explicó que una, una vez encauzada la situación, el reto de la nueva fase consistía en convertir un gran balance en una gran empresa. “Tarea ésta de mucha más enjundia de lo que parece, pues exige diseñar un Plan Estratégico, acertar en su definición y aunar un equipo de directivos con el talento necesario para ponerlo en acción”. Incluyó entre otras cosas el inicio en 2010 del proceso de diversificación geográfico y sectorial, trabajando en Vida, Hogar y Salud. Y subrayó que “la operación corporativa que nos permitió dar el gran salto adelante fue la compra, por 1.000 millones de euros, del 50% de SegurCaixa Adeslas, sociedad que hemos incorporado a nuestro grupo empresarial a partir de julio del 2011. Fue, si me permiten decirlo, un cambio histórico para nuestra compañía que nos propulsó al nº 2 del ranking de Seguros Generales en España, justo detrás de la gran multinacional de seguros española que es Mapfre, cuyo presidente nos acompaña esta noche”. Y agregó sobre la continuidad de la operación que “tras dos años y medio de experiencia como socios de La Caixa, podemos decir con satisfacción que los planes se están cumpliendo por encima de lo previsto y que la operación, para lo que fue decisivo el impulso de Isidro Fainé y la confianza y el respeto mutuos, se está convirtiendo en una historia de éxito”.

En ese camino de trabajar con “buenos socios” de cara al desarrollo empresarial, Garralda ratificó que “en la actualidad seguimos estudiando nuevas operaciones de crecimiento inorgánico, tanto dentro como fuera de España, pero siempre teniendo claro lo que sabemos hacer bien, que son los seguros y la gestión de patrimonios”. Pero advirtió que será en una situación en la que “no podemos distraer la atención de nuestro core business porque en España, en los próximos años, el sector seguros nos va a exigir estar muy atentos a la realidad que se nos anuncia. Si hay un sector que se va a ver afectado por una redefinición del estado de bienestar, ese va a ser el sector asegurador. Fíjense que dos de los pilares básicos en que se sustenta nuestro estado de bienestar son los sistemas públicos de pensiones y de sanidad”.

Colaboración público-privada

Auguró que en el futuro compañías como Mutua Madrileña tendrán el reto de colaborar con las instituciones públicas para mantener los altos niveles de calidad de vida de los españoles y “deberíamos de ser capaces de encontrar modelos de colaboración entre el sector público y el sector privado que permitan articular un sistema integrado sanitario de futuro, evitando duplicidades y solapamientos”. Asimismo, “si lográramos desplazar de forma voluntaria a usuarios del Sistema Nacional de Salud hacia la red asistencial privada, descargaríamos de gastos a los presupuestos públicos y mantendríamos el actual nivel de satisfacción de los ciudadanos”. También observó la posibilidad de “reintroducir la desgravación fiscal al contratar seguros médicos, algo muy común en Europa, podría ser un buen incentivo para hacer ese traspaso, seguramente sin coste neto para el fisco y sin los problemas políticos y sociales que conlleva un copago obligatorio por el uso de la sanidad pública”.

También incidió en el papel como inversor institucional de las entidades de seguros, no sólo en activos financieros e inmobiliarios sino, en el caso de la mutua, en participaciones de capital como en la Sareb. Y en la “difícil tarea de avivar el ánimo emprendedor de nuestro país”. Avanzó en ese sentido que este miércoles la vicepresidenta del Gobierno inaugura la Spain Start-Up & Investor Summit en la sede social de Mutua Madrileña, en la que más de 3.000 emprendedores conectarán con multitud de inversores.

Por otro lado, valoró la importancia de que “los centros de decisión empresariales radiquen en su territorio, porque la experiencia nos enseña que el llamado efecto sede no sólo afecta a la relevancia internacional de ese país, sino también a la supervivencia de muchas empresas, que de otra forma podrían llegar a cerrar o a debilitarse de forma peligrosa”. Por ello indicó que “sería muy recomendable movilizar los capitales nacionales hacia la financiación de los recursos propios de las empresas, no sólo de las grandes sino también de las pequeñas y medianas”.

La figura del directivo

Más allá de los aspectos aseguradores y económicos, Garralda reflexionó sobre la figura del directivo y a su imagen en la sociedad española: “No sé si les pasa a ustedes pero yo estoy bastante preocupado por el nivel de distanciamiento y desafección que los españoles tienen de sus dirigentes empresariales y, en consecuencia, también de sus empresas”. Valoró la capacidad técnica y gerencial de los directivos pero apuntó que algo pasa para que las encuestas no reconozcan esta mejora en la gestión de nuestras empresas. Entre otras consideraciones dejó sobre la mesa que “esta brecha de confianza a favor de las Pymes y en contra de las grandes empresas puede tener un efecto contraproducente sobre la promoción y el desarrollo del tamaño de nuestras empresas, y de nuestra economía, ya que el menor peso que tienen en España las grandes empresas es uno de los grandes hándicaps de nuestro modelo productivo, según todos los analistas”. En España, “si queremos pasar del modelo productivo basado en la construcción a uno más competitivo y más internacional, debemos ganar tamaño empresarial, y para ello debemos lograr que los ciudadanos no tengan tan pobre concepto de las grandes empresas y de sus dirigentes”.

Ignacio Garralda insistió en que “estamos en un cambio de época en lo referente a la rendición de cuentas del directivo, y de todos cuántos tienen responsabilidades empresariales o institucionales, ante la sociedad. Ello implica que, aunque la recuperación económica ya la estemos tocando con los dedos según los últimos indicadores, la simple salida de la crisis no nos garantiza que la sociedad vuelva a confiar en las grandes empresas y en sus dirigentes”.

Concluyó su discurso expresando que “para que España salga definitivamente de la crisis también hace falta una recuperación de la ética y de los valores en todos los ámbitos de la vida de nuestro país. En nuestro caso, deberemos ganárnosla con la ejemplaridad a la que nos obliga este nuevo marco de transparencia y con la sensibilidad social que los ciudadanos nos demandan, negándonos a aceptar, sin más, las cosas como están y preguntándonos siempre cómo pueden hacerse mejor”. Pero exige sacrificios personales y tratar de conciliar con la vida familiar. “Pero estos sacrificios personales y aquellas crecientes exigencias de la sociedad no nos autorizan a quejarnos. Es el modelo de vida que hemos elegido. Y es un modelo ilusionante. En todo caso nadie nos dijo que este oficio fuese fácil. Quizá sea, precisamente por eso, por lo que nos gusta”, finalizó.

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