Asegurar la movilidad, el último lío al que se enfrenta el seguro

El seguro necesita reglas claras para proponer y aportar al mercado soluciones aseguradoras. Los vehículos de movilidad personal (VMP) han aflorado en las grandes ciudades con gran impulso en los últimos años y empieza a complicarse conjuntar de manera ordenada estos vehículos, los coches de siempre, las bicicletas y los peatones.

En conversación con Aseguranza, el director de Movilidad de AXA España, Francisco Olmedo, señaló que la falta de una normativa clara es uno de "los inconvenientes". Reclamó un "mínimo de regulación estándar a nivel global porque es imposible ofrecer un producto de seguros donde en función de la ciudad o el lugar todo sea diferente". Una prueba de este lío es que grandes expertos discuten hoy en día sobre la culpabilidad en algunos casos de siniestros: "Que no haya claridad dilata los plazos" judicializaría los siniestros. Aboga el experto por tomar decisiones, "creo que hay actores que tienen que tomar decisiones, tienen que establecer una regulación mucho más clara, más global", aunque admite que dentro de cada ciudad hay reglas de urbanismo diferentes que "pueden condicionar hechos, pero lógicamente tiene que haber un marco que sea estable y que sea seguro en el tiempo".

Momento de nueva normativa

Precisamente sobre esta cuestión, la normativa, fue uno de los ejes centrales sobre el que pivotó la jornada que organizó ayer el Centro de Estudios Ponle Freno-AXA con motivo de la Semana Europea de la Movilidad y que quería hacer hincapié en la necesidad de la convivencia de todos los nuevos elementos de movilidad y la seguridad.

El teniente alcalde delegado del Área de Movilidad y Sostenibilidad del Ayuntamiento de Bilbao, Alfonso Gil, puso el acento en que es complicado regular las mismas normas para ciudades diferentes. Explicó que debe existir un paraguas normativo "muy por encima". En este sentido, Eduardo Amoedo, portavoz de la Asociación de Usuarios de VMP, señaló que de esta manera se complica "saber la normativa de cada sitio; nos tendríamos que aprender la regulación de cada lugar". En su opinión, la regulación es el mayor problema que existe sobre este tema de la movilidad: "Es imposible moverse por Madrid de manera legal siguiendo las leyes", denunció. Su propuesta pasa por aplicar la normativa existente al uso de la bicicleta a los VMP, de esta manera "se reduciría tiempo y dinero". Desde la perspectiva del seguro, tener tantas normativas diferentes complicaría las consecuencias de la siniestralidad que se incrementaría al no conocer los usuarios las distintas regulaciones.

Jorge Ordás, subdirector general de Gestión de la Movilidad y Tecnología de la Dirección General de Tráfico (DGT), explicó que sólo hay una instrucción de Tráfico pero que "ha llegado el momento de poner algo más serio" y dotar a estos nuevos vehículos una personalidad jurídica y con ella una serie de normas. Aun así, detalló que el objetivo es apostar por la movilidad a pie, el transporte público y llenar los coches con más personas, e hizo hincapié en la seguridad: "No se puede tolerar accidentes". Indicó además que dentro de esta regulación que se está preparando se está cuestionando la obligación de contar con un seguro obligatorio.

Para el director de Movilidad de AXA este hecho es un paso adelante y "lo consideramos como muy necesario porque tenemos una alta sensibilidad a este tipo de cuestiones. Se han dado pasos pero creemos que hay que tomar más decisiones, decisiones valientes". Afirmó que "entendemos que cuando algo cambia desde el minuto uno no se puede tener todo regulado".

Para Ramón Ledesma, asesor de Pons Seguridad Vial, más allá del revuelo que significan los VMP reclamó relativizar el contexto. Según los datos estaríamos hablando de 270 accidentes de VMP en 2018 frente a 65.000 con casi 490 fallecidos. Indicó que el seguro sería uno de los sectores más beneficiados del hecho de reducir la velocidad a 30 km por hora en las ciudades y se notaría en la caída de la siniestralidad.

El directivo de la aseguradora considera que el sector tiene la misión de "observar muy de cerca todo lo que está sucediendo, tenemos que entender cómo está cambiando el riesgo y ofrecer soluciones a estas nuevas formas a través de productos y servicios que se adapten a lo que el cliente, entendemos que quiere, pero también a lo que el riesgo demanda".

¿Demanda aseguradora?

Una de las consideraciones importantes es saber si hay demanda para este tipo de seguros. Olmedo explica que hay que distinguir entre las plataformas de carsharing y los clientes privados. En los primeros está claro que requieren un seguro, para los segundos, la concienciación se hace más complicada puesto que son personas que ya usaban vehículos como la bicicleta para su ocio y hacerles ver los nuevos riesgos resulta más complicado.

Apunta que corresponde al seguro, entre otros, a "sensibilizar sobre la necesidad de un seguro, que la gente perciba que es necesario. Nos corresponde hacer ver que hay un riesgo vinculado a esta actividad y ofrecer soluciones".