Así habrá que indemnizar ante un siniestro total de un vehículo

La Sala de lo Civil del Tribunal Supremo ha fallado cómo se deben realizar los cálculos indemnizatorios a la hora de indemnizar cuando se ha producido un siniestro total y el coste de reparación es superior al precio del vehículo en el mercado. El alto tribunal pone así fin en esta sentencia de julio, pero que hereda de 2014 en Granada, a la problemática del 'enriquecimiento injusto' por parte del asegurado.

En la sentencia 420/2020 con fecha de resolución del 14 de julio de 2020 se establece que la indemnización que debe percibir el afectado cuando el coste de la reparación supere el valor del vehículo será su valor venal o de mercado, más una cantidad porcentual. Señala el texto de la sentencia que "cuando nos encontremos ante una situación de tal clase (coste sea desproporcionado y exija al causante del daño un sacrificio desmedido o un esfuerzo no razonable), que se produce en los supuestos en los que el importe de la reparación resulte muy superior con respeto al valor de un vehículo de similares características, no es contrario a derecho que el resarcimiento del perjudicado se lleve a efecto mediante la fijación de una indemnización equivalente al precio del vehículo siniestrado, más un cantidad porcentual".

Explica la sala que esta cantidad porcentual se denomina "recargo, de suplemento por riesgo o confianza" y es una práctica judicial que "sea ha generalizado con la expresión de precio o valor de afección, que comprenderá el importe de los gastos administrativos, dificultades de encontrar un vehículo similar en el mercado, incertidumbre sobre su funcionamiento, entre otras circunstancias susceptibles de ser ponderadas, que deberán ser apreciadas por los órganos de instancia en su específica función valorativa del daño". Por lo tanto, esta parte de la indemnización será necesariamente individual.

Resalta el fallo que el resarcimiento del perjudicado "no puede suponer para éste un beneficio injustificado" e indica que existen "límites al deber de reparar o indemnizar el daño". En este sentido, recuerda la Ley de Contrato de Seguro en su artículo 26 cuando se refiere que "el seguro no puede ser objeto de enriquecimiento injusto para el asegurado.

Junto a estos elementos el Tribunal Supremo también menciona que los vehículos de motor son bienes perecederos, "que se deterioran y agotan con su uso y, por lo tanto, se devalúan con el tiempo".

Otro aspecto significativo de la sentencia es cuando se señala que no se cuestiona el derecho del dueño del vehículo a abordar su reparación e incluso a exigir la indemnización correspondiente. Diferente es, indica el fallo, "que se pueda imponer unilateralmente la reparación o endosar el coste de la misma al causante del daño". Señala que la problemática se suscita cuando siendo la reparación viable "se pretenda pretenda repercutir el importe de la misma al causante del daño, a pesar de ser el coste de aquélla manifiestamente desproporcionado con respecto al valor del vehículo al tiempo del siniestro".