La brecha aseguradora mundial alcanza niveles récord: 1,2 billones de dólares

La economía mundial es menos resiliente ahora de lo que era en 2007, al comienzo de la crisis financiera global, según los nuevos ĺndices de Resiliencia macroeconómica desarrollados conjuntamente por Swiss Re Institute y la London School of Economics, que analizan datos de 31 países, que representan el 75% del PIB mundial.

Entre otras conclusiones, este análisis revela que el 80% de los países analizados tienen puntuaciones de resiliencia más bajas en 2018 que en 2007 debido a una serie de factores, como el agotamiento de las opciones de política monetaria en numerosas economías desarrolladas y un entorno operativo lleno de desafíos para el sector bancario. Norteamérica es la región más resiliente, tanto en 2007 como en 2018, a pesar de registrar una leve disminución a lo largo del periodo y América Latina es la única región que ha registrado una mejora de la resiliencia económica aunque a un nivel bastante bajo debido a sus problemas estructurales.

Por su parte, la zona euro ha experimentado la mayor caída de la resiliencia, lo cual refleja la fragilidad de la situación fiscal en algunos países, el agotamiento de las opciones de política monetaria, un entorno que sigue plagado de desafíos para el sistema bancario, las ineficiencias del mercado laboral y unos mercados financieros poco desarrollados.

El seguro, la gran solución

El seguro es una de las principales herramientas para estimular la resiliencia financiera global ya que ayuda significativamente a los hogares a soportar las consecuencias de los acontecimientos más traumáticos, como catástrofes naturales, el fallecimiento del principal sostén económico de un hogar y el gasto en el cuidado de la salud. Si bien, según este estudio, el mundo tiene una brecha de protección en estas 3 áreas de 1,2 billones de dólares, lo que significa un récord histórico tras duplicarse con creces entre 2000 y 2018. 

En Europa, la brecha global de protección de seguros ascendió a 342.000 millones de dólares en 2018, más del doble del valor registrado en 2000, y los países emergentes de la región representan más de la mitad de esa laguna. Si bien, las economías emergentes han logrado incrementar en 10 puntos su índice de resiliencia de los seguros desde el cambio de siglo. En cuanto a las economías avanzadas, la brecha aseguradora ha mejorado significativamente, lo que significa que, actualmente, casi dos terceras partes de todas las necesidades de protección estimadas se encuentran cubiertas.

Variación en las tasas

Swiss Re ha confirmado que ante la incertidumbre y en determinados negocios afectados por pérdidas y baja rentabilidad se van a producir aumentos de precios en el reaseguro. Al tiempo, se mantendrán tarifas estables en otras regiones debido a que se mantiene la abundancia de capital. En todo caso, el grupo avanza que el alza de precios continuará para que el reaseguro sea sostenible a largo plazo. Y en ese contexto afirma que en el momento actual, en plena temporada de huracanes, se evidencia la importancia "de tener precio que reflejen adecuadamente los riesgos".

Para la reaseguradora, no hay duda de que el proceso acelerado de cambios supone desafíos y oportunidades para la industria, que tiene que afrontar riesgos cada vez más complejos, una gran cantidad de datos y un mercado altamente competitivo.

Edouard Schmid, presidente del Swiss Re Institute y jefe de Suscripción del grupo, valora que "la experiencia reciente de endurecimiento de tasas del reaseguro refleja principalmente la respuesta a las mayores pérdidas y tendencias adversas por eventos catastróficos". Y al margen de los rápidos cambios, la abundancia de capital en el mercado de reaseguros ha afectado a toda la cadena de valor de reaseguro, con una mayor sensibilidad a los costes y plantea requisitos a los reaseguradores para encontrar nuevas formas de crear valor para las aseguradoras primarias.

Uno de los grandes retos para la industria reaseguradora es la exposición creciente por el aumento de la población mundial, la mayor expectativa de vida y el hecho de que acumulen más activos, especial en áreas propensas a los desastres naturales. Lo confirma el último Sigma de Swiss Re, que precisa que la brecha de protección se incrementa sobre todo en las principales áreas de riesgo: catástrofe natural, mortalidad y gasto sanitario, que alcanzó un récord en 2018.