La robotización repercutirá en el aseguramiento de las industrias y planteará nuevas coberturas

Casi el 40% de la industria española utiliza robots, así que la pregunta es si ya estamos en la cuarta revolución industrial y por qué. Ahora mismo los robots, los algoritmos de inteligencia artificial, la informática en la nube, IoT, los macrodatos y las plataformas de economía compartida son ejemplos vivos de las nuevas tecnologías que ya forman parte de nuestra vida cotidiana. Pero hay dos cuestiones que afectan de pleno al sector asegurador: una, si la creciente robotización tiene consecuencias al asegurar una empresa industrial; dos, cuáles son las nuevas coberturas necesarias y qué cubrir, si máquinas o personas.

Un aspecto ya conocido y debatido es si para los empleados de todo el mundo estos cambios implican que deben empezar a prepararse para compartir oficina con robots y aprender nuevas capacidades, dejando a esos robots las tareas más repetitivas y peligrosas. Pero no solo los empleados, también los directivos tienen que tener cuidado y mantenerse bajo alerta: la introducción de robots en la plantilla también va a tener impacto en el C-suite -el grupo más alto de directivos de la compañía-, según un estudio reciente de PwC. Los ejecutivos liderarán los procesos de automatización en sus ámbitos de operación, pero también deben estar preparados para que sus propios trabajos cambien.

Robots, industria y seguros

Si pensamos que casi un 40% de la industria española utiliza robots y volvemos al planteamiento de si estamos ante una cuarta revolución industrial, la respuesta es que "para poder hablar de un nuevo ciclo económico, la robótica debería estar ya presente al menos en la mitad de las empresas de la industria española". Es lo que valora Joan Torrent, profesor de los Estudios de Economía y Empresa de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC).

En declaraciones a Aseguranza sobre si la creciente robotización tendrá consecuencias en el aseguramiento de las industrias, afirma tajante que "sin duda". Explica que "el empleo complementario con el uso de la robótica y la IA plantea nuevas competencias y, sin duda, nuevos retos para la actividad de cobertura de riesgos. De un mundo donde la maquinaria es capital y las personas son empleo evolucionaremos hacia un mundo donde la maquinara puede desarrollar empleo en complementariedad con las personas". Y profundiza señalando que "en este proceso de interacción persona-máquina sin duda aparecerán nuevos riesgos psicosociales y nuevas contradicciones. Especialmente importante, serán los riesgos de depreciación del trabajo humano para las competencias medias de la estructura ocupacional".

¿Nuevas coberturas?

Ante el planteamiento de si serán necesarias nuevas coberturas de seguros, no tanto para cubrir a las personas sino a las máquinas, el profesor Joan Torrent detalla que "uno de los primeros efectos de la robótica y la IA es que hemos contrastado que a largo plazo ya no son tan importantes para crear empleo y sí más importantes para desplazar empleo. Habrá que ver qué coberturas se pueden desarrollar para este empleo desplazado y, al mismo tiempo, cómo se generan las cotizaciones y coberturas de riesgo en la co-robótica".

Además, menciona otra tendencia importante, "que no ha empezado con la robótica y la IA, pero que con ella, y con el proceso de plataformización de la economía se ha acelerado, es la progresiva consolidación del empleo contingente. Por empleo contingente entendemos la reciente evolución del trabajo temporal (de varios trabajos en un año evolucionamos a varios trabajos al mismo tiempo) que, al mismo tiempo, genera mecanismos de flexibilidad y desarrollo de carreras, junto con importantes riesgos de precarización y aislamiento".

Problema: la industria no está preparada

Para PwC, 2019 es el año para ponerse las pilas y afianzar la estrategia de inteligencia artificial. Más aún, es el año para que las compañías desarrollen una nueva estructura organizativa y de personal, algoritmos fiables y datos que los configuren, entre otras muchas cosas. Pero una de las cuestiones que siguen suscitando dudas es si, en general, la industria está preparada para la automatización del trabajo. El profesor Joan Torrent argumenta que "si por 'en general' entendemos el nivel de preparación medio de la industria española ante el reto que supone el proceso de automatización, entendido como el proceso de cambio tecnológico vinculado con la aparición de las tecnologías de la segunda oleada digital (por ejemplo, robótica, inteligencia artificial, big data, Internet de la cosas, impresión 3D y plataformas), la respuesta es no. No lo están los modelos de eficiencia de las empresas, todavía excesivamente basados en la acumulación de factores, y que tienden a minusvalorar el potencial competitivo de la tecnología. Y no lo están los trabajadores que deben preparase para un nuevo cambio competencial que les permita interactuar en el trabajo con estas tecnologías".

Si nos centramos en la robotización industrial y cuándo será un hecho generalizado, el profesor Torrent indica que en la actualidad cerca de un 40% de empresas industriales utiliza robots. "Aunque no disponemos de información sobre la calidad de estos robots, el porcentaje de uso de robots de última generación, es decir, con algoritmos de inteligencia artificial que pueden sustituir trabajo cognitivo y no únicamente rutinario, se puede inferir que este porcentaje es ostensiblemente inferior. Las previsiones de la IFR sugieren que España será uno de los países con mayor inversión en robótica durante los próximos años, seguramente por su punto de partida inferior, pero también porque la creciente aplicabilidad de la robótica en sectores y dimensiones industriales (especialmente pymes) tenderá a crecer mucho durante los próximos años". En ese sentido añade que "se calcula que para 2022 la mitad del tejido industrial ya utilizará robots, aunque los límites de la automatización son muy difíciles de estimar, entre otras cosas porque las relaciones de complementariedad de la robótica y la IA con las otras tecnologías de la segunda oleada digital son crecientes y poco previsibles".

Los robots no pagarán las pensiones

Se habla desde hace tiempo de que la robotización puede generar precariedad laboral. Pero al tiempo se pide que los robots también coticen a la Seguridad Social, incluso que paguen parten de las pensiones del futuro. Según Joan Torrent, "la pregunta clave que debemos hacernos es la siguiente: ¿en la medida que los robots realizan trabajo (no cognitivo y cognitivo, más rutinario pero también y crecientemente no rutinario) deben cotizar a la Seguridad Social? Y, a continuación: ¿La implantación de estas cotizaciones frenaría la inversión y el uso de la robótica y la IA? En principio, el sistema de cotizaciones a la SS está pensado para el trabajo homogéneo de toda la vida, pero a medida que el trabajo se hace más y más heterogéneo, las bases tradicionales de cotización van perdiendo sentido". Su conclusión es que "si socialmente nos planteamos la cotización de la automatización en el sentido que realiza trabajo, debemos replantearnos totalmente los fundamentos de la cotización, y especialmente, no frenar la inversión en automatización".

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