España, de país pionero a farolillo rojo en la creación del Sandbox

España se había marcado el objetivo de ser uno de los países más innovadores del mundo en lo que se refiere al ámbito financiero y asegurador. Y casi lo consigue. Solo lo ha impedido el bloqueo político en el que está inmerso el país desde hace 8 meses. El pasado 22 de febrero se dio un importante paso ya que ese día el Consejo de Ministros aprobó el 'Anteproyecto de Ley de medidas para la transformación digital del sistema financiero', que regulaba la creación del tan necesario Sandbox; es decir, un espacio controlado de pruebas. Pero, desde entonces, este proyecto está guardado en un cajón. Y, mientras, España ha perdido su oportunidad de liderar esta revolución.

Reino Unido fue el primer país que apostó por el Sandbox, pero España aspiraba a ser el primer Estado de la UE –se contaba ya con el Brexit– en contar con un entorno regulado para que el mundo fintech e insurtech, tanto nacional como internacional, pudiera experimentar sus productos y servicios con plenas garantías. En cambio, con este parón político, hasta 5 países comunitarios han adelantado a España: Dinamarca, Holanda, Lituania, Hungría y Polonia. "Íbamos a ser pioneros", se lamentó Ana García Barona, responsable de Regulación de la DGSFP, durante su intervención en el Insurance Revolution 2019, evento organizado por iKN Spain.

Y no solo se ha dejado escapar el tren europeo, también el iberoamericano porque México ya tiene su espacio de experimentación. "Hemos perdido una oportunidad de liderar el Sandbox hispanohablante", reconoció García Barona. A nivel mundial, ya lo ha habían regulado países como Australia, Hong Kong, Corea del Sur y Malasia. En total, se calcula que casi una treintena de países lo han implementado.

A pesar de este retraso, España es ambiciosa y el Gobierno sigue hablando de situar al país en "la vanguardia tecnológica". Y es que los expertos consideran que el Sandbox español es uno de los más completos del mundo y tiene un gran potencial, pero coinciden en que tiene que ver la luz cuanto antes. "El Anteproyecto de Ley contaba con un gran consenso parlamentario y esperamos que se mantenga en el futuro", subrayó la responsable de Regulación de la DGSFP.

Perjudica a la innovación abierta

Entre otros aspectos, la ausencia del Sandbox está lastrando el desarrollo de la innovación abierta en el sector asegurador español, una estrategia que cada vez resulta más trascendental en las organizaciones. "La innovación abierta es importante porque gran parte de las ideas vienen de fuera, al igual que muchos de los retos del seguro proceden de otras industrias", señaló Albert Vidal, innovation expert de Nationale-Nederlanden. "No necesariamente la innovación tiene que estar en el sector porque, muchas veces, lo de fuera cubre otras necesidades", añadió Juan Cumbrado, director de Innovación de Mapfre.

En los últimos años, el seguro español se ha dado cuenta de que necesita atraer talento externo y colaborar con empresas especializadas en otros ámbitos complementarios. Así, muchas aseguradoras han puesto en marcha todos los mecanismos posibles para acceder a los recursos novedosos que ofrecen las startups. "Se están abriendo caminos de entendimiento mutuo", valoró positivamente Óscar Paz, responsable de AXA Opensurance. E ironizó Carmen del Campo, head of Innovation de Mutua Madrileña: "Antes, hace unos 5 años, el reto era convencer al equipo directivo de por qué había que construir un proyecto. Pero, ahora, lo más complicado es convencer a una startup de que se sume al barco de una aseguradora".

Relación entre aseguradoras e insurtech  

Si bien, la relación entre startups y compañías sigue sin alcanzar el nivel deseado. "No terminamos de compartir ritmos con las aseguradoras", aseveró Jordi Pagés, fundador y CEO de Weecover. "Sandbox ya, por favor", exclamó Ricardo Sánchez, fundador y CEO de Clicksurance. Para Gerardo Redondo, general manager de Zego en España, la excesiva y compleja regulación es una de las causas por la que esta relación entre aseguradoras e insurtech no es lo suficientemente sólida a estas alturas. "Al no ser sencilla, no es fácil de escalar", precisó. Y, en su opinión, tampoco ayuda la mentalidad que todavía tiene el sector sobre las startups.

Ante este escepticismo que aún existe en el seguro, Luis Peña, director general de Drive & Win, advirtió a las insurtech del peligro que corren. Y, para ilustrarlo, se refirió a la fábula del elefante (aseguradoras) y la gacela (insurtech), que querían bailar juntos pero el paquidermo, por su torpeza y prisas, acabó pisando y matando al antílope. "Cada vez ese baile es menos arriesgado, pero hemos visto a aseguradoras comprar startup que, al final, han muerto dentro de la organización", reconoció Gerardo Redondo (Zego). "Hay que evitar el abrazo del oso en ese baile", recomendó Jordi Pagés (Weecover), que puso en valor a las startup aseguradoras: "Por definición, la insurtech está abierta a la colaboración. En el seguro, las compañías han sido muy endogámicas y siempre se ha pensado en el propio desarrollo y no en la cooperación". Y para que ese vínculo llegue a buen puerto, Ricardo Sánchez (Clicksurance) lo tiene claro: "En ese baile pido respeto".