Las previsiones (y la realidad) condenan el crecimiento del seguro

Puede que ahora resulte difícil acordarse pero justo antes de que estallara la pandemia se hablaba de crisis económica. Y toda la situación no ha hecho más que empeorar en el último año. Solo con los fríos números en la mano, el sector asegurador tendría que ser pesimista (mucho) a medio y largo plazo.

A pesar de los mensajes de aliento del propio sector y de su confianza en salir siempre de los momentos difíciles hay determinados argumentos que echan por tierra su valentía. O al contrario, si se hace una lectura de cómo empiezan ya a evolucionar los datos de coyuntura, aunque sea de forma aún lenta en determinados capítulos.

La situación de partida ahora mismo es la de un trimestre cerrado con una caída del PIB del 0,5% con respecto al trimestre anterior y del 4,3% en términos interanuales. Como reitera el INE, los efectos económicos de la pandemia siguen presentes en la contabilidad nacional desde el primer trimestre del año pasado.

Uno de los muchos datos que se utilizan como termómetro de cómo marcha el funcionamiento en realidad es el de la variación mensual del Índice de Producción Industrial (IPI), que al cierre de abril ha sido del 1,2%. Esta tasa es un 0,6% superior a la de marzo y denota ya un crecimiento de la industria española. Además, con tasas mensuales positivas en todos los sectores.

Empresas y familias en problemas

La extensión de los ERTE ha salvado de la quiebra a miles de empresas pero ese colchón no va a durar toda la vida. Por ejemplo, una de las organizaciones de hostelería prevé que una vez se acaben los ERTE el problema será muy grave y tendrán que despedir hasta un 30% de los empleados. Con todo lo que ello supone. Puede que ese augurio se haga realidad o no. Lo cierto es que una de las noticias más positivas de los últimos meses ha sido la de paro, contratación y afiliación a la Seguridad Social. En el último mes se ha registrado un crecimiento em 211.923 cotizantes y una caída del desempleo en 129.378 personas. Además, es especialmente relevante el incremento de la afiliación en hostelería y comercio en 62.885 y 15.195 personas, respectivamente, en línea con la bajada del paro en servicios en 93.327 personas.

Mientras, si atendemos a las últimas cifras del INE se puede concluir que el emprendimiento empresarial ha sido positivo. Los últimos datos muestran que en marzo se crearon en España 10.968 empresas, un 61,8% más que en el mismo mes del pasado año, con un capital suscrito total que superó los 420 millones de euros (+2,1%). De las nuevas sociedades mercantiles el 14,8% fueron inmobiliarias, financieras y de seguros.

Sin embargo, otros datos evidencian las dificultades para empresas y familias. Por ejemplo, el número de concursos presentados en el primer trimestre, tanto en los juzgados mercantiles como los de personas físicas registrados en primera instancia, ascendió a 4.925. Supone un aumento del 50,4% sobre el mismo trimestre de 2020, según el último informe del Consejo General del Poder Judicial.

¿Pueden ahorrar las familias en todo en ese entorno? El Banco de España situaba a finales de 2020 el ahorro financiero de las familias en 2,35 billones de euros. De ese total, el 11,4% estaba destinado a seguros y un 5,3% a planes de pensiones. En general siguió aumentando el volumen de activos financieros de los hogares aunque en parte por los flujos positivos por operaciones y por las revalorizaciones de las carteras. Los depósitos se mantienen en cabeza y superan ya el 42% del ahorro financiero de los hogares. El incremento en el volumen de activos unido a un ligero descenso del endeudamiento, permitió a las familias españolas situar su riqueza financiera neta en los 1,59 billones de euros, que en términos de PIB supone un nuevo máximo histórico del 141,8%.

Una de las conclusiones que han venido trasladando los expertos es que se ha conseguido ahorrar más y ahora se confía una buena parte de la recuperación al aumento del consumo. A gran escala, el número de hipotecas sobre viviendas inscritas en los registros de la propiedad hasta marzo es de 36.886, un 35,1% más en tasa anual. El importe medio de dichas hipotecas aumenta un 7,2% y se sitúa en 137.729 euros, según los últimos registros del INE.

Otra cifra que no remonta es la de ventas de vehículos, tras cerrar los cinco primeros meses del año con un descenso acumulado del 36%. Las matriculaciones no consiguen aún alcanzar las cifras previas a la pandemia en ninguno de sus segmentos. Y otra cuestión relacionada y que denota cómo van las cosas es la producción de vehículos, que cayó de enero a abril un 13,4%. Hay dos causas que lo explican, según Anfac. La primera es que las crisis de los microchips ha reducido en un 16,4% la producción; la segunda, la escasa demanda de los mercados europeos, lo que ha hecho caer la exportación un 13,8% en abril.

"El impacto sobre la actividad estadística y sobre la coyuntura económica de las medidas adoptadas para combatir sus efectos tanto sobre la salud pública como sobre la actividad económica y el empleo, ha planteado, desde entonces, un desafío sin precedentes", recordaba el INE.

Ahora, la esperanza de todo el sistema económico se asienta en que tras el fin del estado de alarma y el progresivo aumento del ritmo de vacunación se pueda recuperación una importante la movilidad, la producción empresarial y el turismo interno y externo salven la cara, por lo menos para una parte de las empresas y al menos en verano.