Primeros pasos para crear un Capital de Resiliencia ante pandemias para salvar a pymes y autónomos

Un año después de la declaración de pandemia por la OMS, hemos aprendido que no nos hemos enfrentado solo a una crisis sanitaria, sino que se ha convertido en una auténtica crisis económica de consecuencias incalculables  que nos obligará a cambiar muchos de los parámetros que regían hasta el momento.

Uno de los principales cambios afecta sin duda a la industria aseguradora. Las empresas se vieron sorprendidas por una paralización sin daño material y su primera reacción fue revisar sus pólizas. Sin embargo, el seguro poco pudo hacer porque el riesgo de pandemia es un riesgo no asegurable. Un año después, comienzan a presentarse estudios y propuestas para revertir esta situación. 

El riesgo de pandemia es un riesgo no asegurable sin poner en peligro la solvencia del sector asegurador por tratarse de un riesgo sistémico que afecta todo el mundo y a todos a la vez,  lo que implica que no puede ser tratado bajo el principio de mutualización del riesgo. Tampoco puede aplicarse el de diversificación de riesgos, puesto que la pandemia afecta a varias líneas de negocio a la vez, por lo que no se pueden compensar riesgos entre unas líneas y otras. Además, se trata de un riesgo que desborda la técnica actuarial. Así lo ha explicado Inmaculada Domínguez, profesora del Dpto. Economía Financiera y Contabilidad de la Universidad de Extremadura, y coautora del Estudio 'Un Capital de Resiliencia ante futuras pandemias, posible únicamente desde un modelo de cobertura público-privada' realizado en colaboración con Enrique Devesa,  profesor del Dpto. Economía Financiera y Actuarial de la Universidad de Valencia.

Los profesores han propuesto en su trabajo una fórmula para dar respuesta al problema económico que pymes y autónomos están sufriendo como consecuencia de la pandemia. En este sentido señalan que si bien no sabemos cuándo sucederá un hecho similar al que estamos viviendo, sabemos que volverá a suceder por lo que es más necesario que nunca establecer mecanismos para minimizar su impacto. 

El Capital de Resiliencia se crearía a partir 

de un recargo sobre primas

ya existentes como sería el caso

de Multirriesgos o de RC

El Gobierno ha aplicado medidas como los ERTE, los préstamos ICO o medidas fiscales, pero los gastos fijos a los que están sometidas las empresas han quedado fuera de estas coberturas. Para ello proponen la creación de un Capital de Resiliencia para "salvar" a las empresas.

Capital de Resiliencia

En España los sectores más afectados por la crisis económica derivada de la pandemia han sido las pymes y autónomos sin local del comercio y de la hostelería. Su propuesta inicialmente se dirige a ellos. Inmaculada Domínguez ha explicado que este Capital de Resiliencia sería una cobertura paramétrica que se otorgaría siempre que se produjese una paralización de la actividad. Debería tener una carencia de 15 días y se otorgaría de forma limitada en el tiempo.

Para generar ese capital la propuesta de los expertos es hacerlo a partir de un recargo sobre primas ya existentes como sería el caso de Multirriesgos o de RC. Así se conseguiría una cobertura obligatoria y un capital suficiente para que pymes y autónomos pudiesen "aguantar" el envite.

Por su parte, Enrique Devesa puso números al proyecto. Considera que el Capital de Resiliencia ha de vincularse a una cuantía a tanto alzado que incluya los gastos fijos, menos salarios, más cotizaciones a cargo de la empresa. En el caso de los autónomos, el Capital de Resiliencia podría fijarse en función de la cuantía del Salario Mínimo Interprofesional.

¿Y la cifra? Pues según sus cálculos nos moveríamos en torno a 12.600 euros anuales en el caso de los autónomos y de una horquilla de 4.500 euros a 22.000 euros para dar cobertura a las pymes en función del tiempo y si se incluye o no franquicia. Eso sí, en el supuesto de un recargo sobre las primas del 9% se tardarían 58 años en conseguir dotar al fondo del capital suficiente para afrontar una nueva pandemia.

Colaboración trasnacional

Sin duda se trata de altísimos importes y demasiado tiempo que el sector segurador por sí solo no puede asumir. En este sentido el estudio considera vital la colaboración trasnacional con el apoyo de la UE.

Gonzalo Iturmendi, secretario General de Agers, se unió a la presentación del informe durante el coloquio moderado por la presidenta de Unespa, Pilar González de Frutos. Iturmendi coincide en afirmar que el riesgo de pandemia no es asegurable "tal y como está en estos momentos", pero matizó que con una colaboración pública-privada y a nivel trasnacional sí podría serlo. "Sería asegurable si colaboramos todos", dijo.

Por su parte, Jaime Argüelles, presidente de la Comisión Técnica de Seguros Generales de Empresas de Unespa y subdirector general de Automóviles, Particulares y Dirección Técnica No Vida de Allianz, señaló que "cualquier propuesta en este sentido será bienvenida", ya que hoy por hoy "no se trata de buscar la mejor solución, sino de buscar la primera solución".

Sobre el papel que pueden jugar las aseguradoras los expertos pusieron en valor su capacidad de gestión como demuestran en su colaboración con el CCS y su experiencia en la que se refiere a recaudación. "Tenemos experiencia", afirmaron.

La clausura de la presentación del informe corrió a cargo de Francisco Carrasco, subdirector general de Seguros, quien califico el trabajo como "valiente". "Es un tema complejo", dijo. "Lo más lógico es caminar hacia la colaboración" porque la participación pública puede ayudar a hacer más accesible este tipo de contrato.  Compartió también la idea del componente supranacional así como el hecho que sea un modelo paramétrico que le dotaría de la agilidad y sencillez que requeriría el sistema.