El seguro agrario sufre una altísima siniestralidad y se estima una subida de primas en 2019

El seguro agrario encadena dos años consecutivos azotado por una altísima siniestralidad, sin embargo afronta sus pagos con solvencia. El futuro parece que seguirá en la misma línea. El cambio climático, ya no una amenaza, sino una realidad, aumenta exponencialmente los riesgos para agricultores y ganaderos. Revista Aseguranza en su número de mayo analiza un modelo de aseguramiento clave en nuestro país y ejemplo de aseguramiento en todo el mundo en el año en que celebra su 40º Aniversario. Asegurar la producción se hace imprescindible, pero en este contexto, desde el sector agrícola temen una subida de primas ante la imparable subida de los siniestros.

Los fenómenos meteorológicos adversos elevaron los siniestros hasta los 130.000 y las indemnizaciones hasta los 755 millones de euros, un 2,31% más que en 2017, lo que supone un ratio sobre primas imputadas del 102,23%. La superficie total afectada alcanzó 1,4 millones de hectáreas y han sido la Comunidad Valenciana, Región de Murcia y Castilla-La Mancha las que han salido peor paradas.

A pesar de todo, el seguro agrario ha sido capaz de afrontar los pagos con solvencia y hacer llegar las indemnizaciones a los asegurados en menos de 50 días desde la fecha del siniestro. Para agilizar todos los trámites, la red de peritos agrícolas se ha incrementado un 2% en este ejercicio.

Disminuyen las pólizas, pero sube la producción asegurada

El número de pólizas suscritas en 2018 registró un ligero descenso del 1,65% y se situó en 419.565, aunque las primas imputadas en el ejercicio alcanzaron los 738,52 millones de euros, un 11% superior a 2017.

Por otro lado, el valor de la producción asegurada ha tocado techo histórico con más de 14.000 millones asegurados a pesar de que se ha cubierto una superficie inferior a años anteriores (5,52 millones de hectáreas).

Un seguro potenciado por el Estado que mira al futuro

El Consejo de Ministros del 30 de noviembre de 2018 aprobó el  40º Plan de Seguros Agrarios Combinados, un modelo de éxito que ha demostrado su solvencia y su capacidad de respuesta amortiguando sustancialmente las pérdidas de agricultores y ganaderos.

El Plan mantiene por 5º año consecutivo el máximo apoyo que permite la UE a la contratación de pólizas que cubren daños catastróficos, asumiendo el 65% del coste del seguro. Este nuevo plan tiene entre sus objetivos "avanzar en el desarrollo de la modalidad de aseguramiento renovable como contribución a la simplificación del proceso de contratación y a la fidelización de los productores", según se explica en la Guía del Seguro Agrario 2019 que acaba de publicar el Ministerio de Agricultura.

Mirando al futuro, el actual Gobierno del PSOE prometió en su campaña electoral abordar cambios en los seguros agrarios comprometiéndose a "reforzar el Sistema Nacional de Seguros Agrarios, incrementando significativamente su presupuesto con el objetivo de alcanzar durante la próxima legislatura el nivel de 2011" que permanece congelado en torno a los 211 millones de euros –aunque posteriormente se han concedido incrementos extraordinarios- y que según la Unión de Uniones de Agricultores y Ganaderos debería de elevarse hasta los 290 millones de euros. Además, la Unión de Uniones también pide que  todas las comunidades autónomas hagan uso de sus competencias en materia de agricultura y aumenten las ayudas para que el seguro agrario sea accesible a todos los trabajadores del sector.

La penetración del seguro agrario debe mejorar

En el ejercicio 2018, los agricultores españoles contrataron seguros que cubrían una superficie de 5,52 millones de hectáreas de los aproximadamente 17 millones de hectáreas de tierra de cultivo con las que cuenta nuestro país.  En comparación con otros países europeos la penetración del seguro agrario es relativamente buena en España, pero el margen de mejora es alto.

Existe escasa concienciación, sobre todo por parte de los pequeños agricultores, de la necesidad de proteger sus explotaciones principalmente ante las adversidades climáticas. Además, en muchas ocasiones no son conscientes de que la falta de aseguramiento impide acceder a las ayudas adicionales que el Ministerio de Agricultura pone en marcha en situaciones extraordinarias como prolongadas sequías.

Las adversidades climáticas aumentan año tras año y cada vez se hace más difícil prever qué sucederá en cada nueva campaña. El cambio climático es una realidad. Las compañías aseguradoras lo incluyen en todos sus informes entre los principales riesgos a los que se enfrentan, y organismos como el Banco de España al igual que los bancos centrales de todos los países han advertido del riesgo que el cambio climático supone para las entidades financieras.

En España, los expertos coinciden en que es la mitad oriental de la península la más expuesta a riesgos climáticos, por elevada peligrosidad de los fenómenos climáticos y meteorológicos, y por la concentración de cultivos sensibles a dichas variables. Por ello, los estudios en busca de modelos se multiplican y la necesidad de aseguramiento gana enteros.

En este sentido, si bien desde el propio Ministerio, desde Agroseguro o desde el organismo público-privado Ceigram se trata de potenciar el seguro agrario, se echan en faltan campañas masivas de concienciación que lleguen al pequeño agricultor y ganadero.

Uno de los ejemplos paradigmáticos de bajo aseguramiento lo encontramos en Galicia donde solo el 2% de su superficie cuenta con seguro -13.000 ha. de las 620.000 con las que cuenta-. La comunidad gallega no se encuentra entre las que más siniestros acapara, ni es la más expuesta a incidencias provocadas por el clima. Apenas hay sequía ni lluvias torrenciales como sucede en el sur de España o zona mediterránea. Sin embargo, los incendios forestales sí figuran entre los principales riesgos que soporta la Comunidad y sus montes están absolutamente desprotegidos. De los 1.500 millones de hectáreas de bosques, tan solo 1,3 millones están asegurados. Esto se traduce en que de 70.000 propietarios, solo 112 tienen alguna cobertura.