Sin contar el efecto Covid, el seguro mundial perderá un 6% de negocio en los próximos dos años

La lectura sencilla es que durante los próximos dos años es previsible que haya un estancamiento de las primas globales de seguros. Expresado de otro modo, sin tener en cuenta el efecto Covid, se perderá un 6% del negocio mundial.

Como poco hasta 2022 no se recuperarán las cifras pre-Covid. Se estancarán las primas y se perderá un 6% de negocio, eso sin tener en cuenta el efecto Covid. Aunque parece evidente que los ramos, el tiempo de duración y el impacto será muy distinto según las geografías. Lo detalla AFI en una nota técnica que apoya sus argumentos en el último informe de Swiss Re Institute para analizar los comportamientos de los mercados.

En todo caso, la emergencia de la pandemia "está y seguirá siendo en el futuro reciente el determinante fundamental de su evolución".

AFI detalla que la velocidad de crucero de los países avanzados y los emergentes "en la que se asentaba el crecimiento del mercado de seguros en el mundo previo a la Covid-19, se frenará bruscamente merced a los efectos directos e indirectos de la misma". Traducido a estimaciones, "el shock de la pandemia" restará cerca de 3 puntos de crecimiento medio anual al seguro mundial en 2020-21. Supone que por lo menos hasta principios de 2022 no se recuperarán las tasas pre-Covid.

Los países avanzados llegarán a 2022 sin haber alcanzado aún las cifras de negocio previas a la pandemia, pero no será así en los emergentes, sobre todo en China. "Seguirá acentuándose en consecuencia en todo caso el cierre del gap asegurador entre países desarrollados y emergentes", apunta AFI en función de las estimaciones de Swiss Re.

Otra conclusión que deja sobre la mesa es que el supuesto y previsible carácter "transitorio" de la crisis actual permitiría explicar una parte sustancial de esos comportamientos. Pero "como es natural no caben descartar otros escenarios más adversos: sea una mayor intensidad del impacto de la pandemia como consecuencia de rebrotes más allá de los esperados o de retraso en la aparición de vacunas o tratamientos médicos efectivos, o sea por una derivación hacia una crisis también financiera que, desde luego, los bancos centrales parecen a día de hoy tener razonablemente bajo control", concluye.