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22 de enero
10:05 2026
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Josep M. Torras: "Que mi trabajo y mis valores inspiren a las futuras generaciones de mediadores"

Tras más de cuatro décadas de dedicación, Josep M. Torras es, sin duda, un pilar fundamental en la historia de la mediación de seguros en España.

Como gerente del Colegio de Girona, Torras ha personificado esa labor constante y estratégica que permite el funcionamiento eficaz de la institución, actuando como la memoria operativa y el hilo de continuidad entre distintas juntas de gobierno.

En su última entrevista concedida a Mercado Previsor, ha afirmado que "el Colegio ha sido -de hecho, todavía lo es- mi pasión. Ha sido un gran privilegio formar parte de este colectivo y poder trabajar de lo que me gusta". 

A lo largo de su extensa trayectoria, Torras ha sido testigo de una profunda profesionalización en el sector. Según explica, su percepción es que "la profesionalización ha tenido un aumento exponencial en la actividad, no sólo de los titulares del negocio sino también de sus equipos", destacando que la evolución ha permitido consolidar una simbiosis entre el profesional y el empresario.

Este crecimiento no ha estado exento de desafíos; uno de los hitos más significativos fue en 1992, cuando la colegiación dejó de ser obligatoria. Ante este cambio, el Colegio de Girona mantuvo su enfoque en el servicio, entendiendo que "la cuota colegial significa recibir un asesoramiento, información y formación de primer nivel".

Evolución de la figura del mediador

Respecto a la evolución de la figura del mediador, Torras sostiene que ha mejorado y cuenta con mayor reconocimiento, aunque admite que aún queda camino por recorrer para que la sociedad la valore plenamente. Al analizar los factores que más han impactado el día a día del profesional, señala que, por encima de los cambios regulatorios, destaca la transformación digital, la cual "se está produciendo de forma muy positiva".

Por otro lado, se muestra crítico con la evolución de las relaciones con las aseguradoras, lamentando una pérdida de cercanía: "el sector se ha impersonalizado y eso no ayuda", observa, añadiendo que percibe una "mentalidad funcionarial" en algunos cuadros de las compañías que dificulta la labor del mediador.

Para Torras, el papel de los colegios profesionales sigue siendo imprescindible como punto de unión y "correa de transmisión" entre mediadores y aseguradoras. En este engranaje, la gerencia es vital, pues aporta profesionalización en la gestión y asegura la ejecución de la estrategia de la Junta Directiva. Torras define su función con claridad: "es quien pilota y ejecuta los acuerdos de la junta. Además, es el garante de que los colegiados reciban todos los servicios".

Al hacer balance de lo que denomina "toda una vida" de trabajo y compromiso, el exgerente destaca el componente humano de su labor. Asegura que estos años le han permitido realizar una tarea que le apasiona: "ayudar a los demás. En la vertiente profesional básicamente, pero también en la personal algunas veces". Su legado queda físicamente plasmado en la institución, ya que la Sala de Juntas del Colegio llevará su nombre, un gesto que Torras recibe como un inmenso honor. Su mayor deseo es "que mi trabajo y mis valores continúen inspirando las futuras generaciones de mediadores".