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13 de septiembre
08:19 2022
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Las autoridades europeas plantean medidas a los supervisores frente al deterioro económico

Las autoridades europeas de supervisión (EBA, Eiopa y ESMA) han puesto en alerta a los supervisores naciones, a las entidades financieras y a todos los participantes del mercado para que se preparen ante los retos que se avecinan. En su informe conjunto de otoño subrayan que el deterioro de las perspectivas económicas, la elevada inflación y el aumento de los precios de la energía han incrementado las vulnerabilidades en todos los sectores financieros.

Consideran que la recuperación económica tras la pandemia en Europa se ha reducido debido a la invasión rusa de Ucrania; las interrupciones del comercio provocaron un rápido deterioro de las perspectivas económicas y si se suma a las presiones inflacionistas al elevar fuertemente los precios de la energía y las materias primas, deriva en mayores "desequilibrios de la oferta y la demanda y debilita el poder adquisitivo de los hogares. El riesgo de inflación persistente y de estanflación ha aumentado".

Para las tres autoridades, esos factores, junto al deterioro de las perspectivas económicas, han "afectado significativamente al entorno de riesgo del sector financiero". A todo ello se añade la volatilidad generalizada de los mercados financieros, el endurecimiento de la política monetaria de los bancos centrales tras el largo periodo de bajos tipos de interés, los mayores costes de financiación y la menor producción económica. Ese conjunto "puede ejercer presión sobre la refinanciación de la deuda pública, de las empresas y de los hogares, al tiempo que repercute negativamente en la calidad crediticia de las carteras de préstamos de las instituciones financieras".

Hasta ahora el sistema financiero "se ha mostrado resistente a pesar de la creciente incertidumbre política y económica", señalan, pero en función de esos riesgos y vulnerabilidades, el Comité Mixto de las AES aconseja a los supervisores nacionales, a las instituciones financieras y a los participantes en el mercado que adopten las siguientes medidas:

-Las instituciones financieras y los supervisores deben seguir estando preparados para un deterioro de la calidad de los activos en el sector financiero y vigilar la evolución, incluso de los activos que se beneficiaron de medidas temporales relacionadas con la pandemia y de los que son especialmente vulnerables a un entorno económico deteriorado, a la inflación y a los elevados precios de la energía y las materias primas.

-El impacto de nuevas subidas de los tipos de interés oficiales y de posibles aumentos repentinos de las primas de riesgo sobre las instituciones financieras y los participantes en el mercado en general debería ser objeto de un estrecho seguimiento.

-Las instituciones financieras y los supervisores deben vigilar de cerca el impacto de los riesgos de inflación.

-Los supervisores deben continuar vigilando los riesgos para los inversores minoristas, en particular en lo que respecta a los productos en los que los consumidores pueden no ser plenamente conscientes de la magnitud de los riesgos que entrañan, como los criptoactivos.

-Las entidades financieras y los supervisores deben seguir gestionando cuidadosamente los riesgos medioambientales y los riesgos cibernéticos para hacer frente a las amenazas a la seguridad de la información y a la continuidad de la actividad.

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