Grupo Aseguranza

inicio
20 de febrero
16:20 2020
Compartir

Más barato asegurar un gato que un perro

El mundo siempre se ha dividido entre 'perrunos' y 'gatunos'. A nivel europeo, el gato es la mascota preferida por los ciudadanos. Están censados unos 104 millones frente a los 85 millones de perros. En España sin embargo somos más de perros y solo hay censados en hogares unos 3.000 gatos. Tan solo el 11% de los españoles conviven con un felino.

Sin embargo, tener un gato entraña múltiples beneficios para nuestra salud. Son capaces de reducir los niveles de cortisol -hormona del estrés-, y tienen efectos positivos sobre las personas con autismo. También se asocian a la reducción de la presión sanguínea y del riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares. 8 de cada 10 encuestados afirmaron que tener gato impacta positivamente en su vida y le genera emociones de bienestar. Para más del 60% su minino es un apoyo emocional en momentos difíciles.

Responsabilidad Civil

Y si esto fuera poco, tener gato es más económico que tener perro. Según los cálculos del comparador Acierto, el coste de tener un gato es de 550 euros anuales, frente a los 850 euros de implica acoger a un can. Aquí entran en juego desde las vacunas hasta los collares y otros accesorios.
Además, en cuanto a sus seguros y tal y como indica Amanda Cuns, experta de Acierto.com "un seguro de gato puede ser más barato que uno pensado para un perro de raza potencialmente peligrosa. Principalmente porque un gato necesita tener cubiertos accidentes y enfermedades, pero no tanto la Responsabilidad Civil". El daño, en general,  que puede causar un perro suele ser mayor.

No obstante, muchos seguros para gatos cubren tanto los costes fruto de indemnizaciones a terceros como aquellos derivados de gastos médicos y accidentes –por ejemplo, si se cae por la ventana–. Las enfermedades transmitidas también son consideradas como daños a terceros. Aunque dependerá si el servicio viene paquetizado o pueden elegirse las coberturas.

En el precio de la póliza, además de lo dicho, influirá la edad del animal, su raza –algunos animales de raza tienen predisposición genética a padecer determinadas enfermedades o tienen un coste muy elevado–, estado de salud general, y otras características.