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24 de junio
11:25 2021
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Fundación Sanitas promueve la comunicación inclusiva

Fundación Sanitas a través de la Cátedra de Estudios sobre Deporte Inclusivo que patrocina promueve la comunicación inclusiva. El proyecto busca dar visibilidad y concienciar sobre la importancia de conseguir la inclusión en el mundo del deporte, pero para lograrlo es importante no solo modificar los reglamentos deportivos, sino comprender que el lenguaje también ha de ser inclusivo, con el objetivo de garantizar los derechos, el respeto y la inclusión de todos.

Con vistas a la celebración de los Juegos Inclusivos que tendrán lugar en octubre en Madrid, los expertos de la Cátedra Fundación Sanitas de Estudios sobre Deporte Inclusivo han elaborado un decálogo para comunicar la inclusión de manera correcta:

1. Es preciso usar el principio de persona: "persona con discapacidad", "atleta con discapacidad", "palista con discapacidad", etc. No se debe usar "discapacitado", "atleta discapacitado", "palista discapacitado", tampoco "minusválido".

2. Nadie es normal, la "normal" es una curva que explica un mayor porcentaje (66%) en una distribución normal y, por ello, no debe aplicarse a personas. Es necesario omitir frases como "los atletas paralímpicos y los normales".

3. Evitar la sustantivación de situaciones adjetivas. Por ejemplo, usar "atleta amputado".

4. No usar términos en negativo: evitar "este atleta sufre/padece una amputación", mejor de forma neutra, por ejemplo, "este atleta presenta una amputación".

5. Cuando nos referimos a personas con discapacidad visual, es necesario utilizar normalmente las palabras "ver" o "mirar", sin considerarlas términos tabúes ya que las propias personas con discapacidad visual las utilizan habitualmente. De igual manera, también se "anda" o "corre" en silla de ruedas.

A su vez, se destaca la importancia no solo del qué se dice, sino también del cómo. Por ello, a la hora de dirigirse a personas con discapacidad, se deben tener en cuenta los siguientes aspectos:

6. Hablar en tono normal, despacio y claro evitando gritar o elevar la voz, especialmente en personas con discapacidad intelectual.

7. Tratar a la persona con discapacidad como a un adulto de su edad, si así lo es. No infantilizar la situación, por ejemplo, utilizando un vocabulario no adecuado o dirigiendo la conversación al acompañante, en vez de a la propia persona.

 8. Ser expresivos y claros en las explicaciones y en las correcciones: ayudar a la comunicación con gestos naturales que sirvan de apoyo al propio mensaje, sin sobreactuar.

9. Facilitar que la persona con discapacidad auditiva pueda ver los labios mientras se habla con él, evitando acciones como taparse con el micrófono o con la mano. La mascarilla en este sentido podría dificultar la conversación.

10. No transmitir mensajes con condescendencia, tratando con igualdad en todos los sentidos a personas con y sin discapacidad.