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28 de febrero
13:33 2019
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Cerco al fraude: AXA detecta un 12,5% más casos que en 2017

En 2018, AXA detectó un 12,5% más casos de fraude que en el periodo anterior, alrededor de 22.500 casos sobre casi 64.000 intentos investigados, según los datos facilitados por Philippe de Mingo, director de Fraude y Recobros de la compañía, en la presentación del VI Mapa AXA del Fraude en España. Esto ha supuesto un ahorro para la aseguradora de 66,2 millones de euros, un 5,5% más que el año anterior.

Con todo, "nuestros clientes son honestos", ha señalado de Mingo, ya que solo el 1,8% de los siniestros declarados son fraudulentos, aunque no se puede bajar la guardia porque de hecho la tasa de fraude mantiene una tendencia de crecimiento en los últimos 7 años, desde que se comenzó a realizar este estudio. El director de Fraude y Recobros quiso además alertar a quienes tratan de cometer fraudes de que "esto es un mal que tiene consecuencias y que no solo es cuestión de picaresca, sino un delito que puede acarrear penas de cárcel de 6 meses hasta 6 años en función de la cuantía defraudada".

El 50% del fraude, en el seguro de Auto

En un análisis por ramos, Auto es el que sale peor parado y concentra el 50% de los casos fraude. A pesar de todo, desde el año 2012 se han conseguido estabilizar y bajar los intentos de fraude, especialmente en el último año que se ha conseguido reducir casi 10 puntos con respecto a 2017.

Las dos principales causas que han incidido en este cambio de tendencia son el Baremo y la reforma del Código Penal que despenalizó las faltas de tráfico en los accidentes con lesiones leves. Y es que "fingir daños corporales ha dejado de ser atractivo para los defraudadores". Como dato, antes de la reforma el importe medio defraudado por daños corporales era de 17.000 euros; ahora no alcanza los 9.000 euros.

El VI Mapa AXA del Fraude en España incorpora en esta edición como novedad el análisis por géneros. En este sentido son los hombres (75%) los que comente más fraudes, normalmente oportunistas –tipo de fraude en el que se introducen daños preexistentes o anteriores al siniestro-. También destaca el hecho de que los fraudes cometidos por tramas organizadas son mayoritariamente masculinos, mientras que son las mujeres las que comenten más fraudes planificados o premeditados.

En el ramo de Hogar el incremento de fraude ha sido especialmente alto en el último año, un 10% más. Además, los daños eléctricos (36%) han superado a los daños producidos por agua. El más habitual, según explicó de Mingo, es ante un siniestro real, tratar de añadir aparatos dañados anteriormente por otra causa a la reclamación. En los casos de siniestros por agua, se han detectado casos incluso de denunciar varias veces el mismo siniestro o tratar de adaptar un siniestro a la fecha de un temporal de lluvia pudiéndose demostrar finalmente que no coincidían en fechas.

Impacto en la póliza

El fraude conlleva además una absoluta falta de solidaridad. Aunque son muchas las variables que influyen en el precio final de la póliza, sin duda la detección o no de casos de fraude tiene un impacto importante en la prima que pagan los asegurados por sus pólizas. El año pasado los pagos evitados por casos de fraude y que no fueron repercutidos en el resto de asegurados supusieron un ahorro del 5% en el seguro de Auto o del 19% en los casos de Responsabilidad Civil, según ha indicado Philippe de Mingo. 

Uno de los factores que más ha influido en el aumento progresivo de casos detectados es sin duda la aplicación de la tecnología. Si bien los defraudadores cada vez son más sofisticados, la tecnología que utilizan las compañías hacen "que seamos mejores en la investigación contra el fraude". La inversión de AXA se mantuvo en 3 millones de euros tanto en maquinaria, como en big data, IA… así como en la formación que se da a los equipos antifraude a través del Máster de Fraude que ha creado la compañía. Se estima que el uso de estas herramientas tecnologías ayudó a detectar más de un 21% de los siniestros fraudulentos, cuando hace cuatro años apenas suponían un 5%, lo que le convierte en un canal de detección cada vez más importante.

Por otro lado, la política de tolerancia cero frente a cualquier tipo de fraude es clave y así AXA ha puesto en marcha también un programa de formación continua a empleados, proveedores y mediadores para facilitar la detección de situaciones sospechosas., algo que se combina además con una estrecha colaboración con los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado.

 

 

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