Ferma: "Las catástrofes naturales son riesgos sistémicos imposibles de absorber por un solo actor"
Ferma valora positivamente la ambición de la Comisión Europea de establecer un enfoque coordinado y anticipatorio frente al cambio climático y reclama un modelo más colaborativo que implique a gobiernos, aseguradoras, mercados de capitales y empresas.
La Federación advierte de que el cambio climático está provocando en toda Europa un aumento de las pérdidas económicas y problemas operativos. A estos impactos físicos se suman los riesgos derivados de la transición energética, como la regulación climática, el precio del carbono, el encarecimiento de la energía y los cambios en los mercados, que ya se han convertido en amenazas relevantes para las empresas. Pero, subraya que los riesgos climáticos no pueden ser asumidos únicamente por las compañías. "La magnitud de estos riesgos exige una acción coordinada a nivel europeo, nacional y local", señala la organización. Aunque muchas empresas ya están integrando el riesgo climático en sus sistemas de gestión y planes de continuidad de negocio, la verdadera resiliencia solo será posible mediante estrategias conjuntas entre el sector público y el privado.
El consejero delegado de Ferma, Laurent Nihoul, afirmó que las catástrofes naturales son riesgos sistémicos imposibles de absorber por un solo actor. "A medida que los eventos climáticos extremos aumentan en frecuencia e intensidad, las alianzas público-privadas dejan de ser opcionales. Gobiernos, aseguradoras, mercados financieros y empresas deben compartir datos, agrupar riesgos y alinear incentivos para la prevención", declaró, y defendió además el uso de herramientas innovadoras para estabilizar la capacidad aseguradora, reducir la brecha de protección y recompensar las inversiones en resiliencia antes de que ocurran los desastres.
Pero, además, desde Ferma se insiste en la necesidad de disponer de datos climáticos fiables y localizados y respalda la creación de una plataforma europea de riesgo climático que permita traducir los escenarios comunitarios en proyecciones locales, facilitando la toma de decisiones tanto a empresas como a aseguradoras y administraciones públicas, con especial atención a las pymes.
Una segunda prioridad es impulsar la resiliencia desde el diseño. La Federación propone que el análisis de riesgos climáticos y las pruebas de estrés se conviertan en un requisito habitual en la contratación pública, la planificación de infraestructuras y los proyectos financiados con fondos europeos. Sectores críticos como la energía, el agua, el transporte, los sistemas digitales y la sanidad deben adaptarse a las futuras condiciones climáticas.
Brecha de aseguramiento
Alerta asimismo de la baja cobertura aseguradora actual donde solo alrededor del 25% de las pérdidas relacionadas con el clima en Europa están aseguradas. Para cerrar esta brecha, apoya la creación de un mecanismo europeo de reaseguro público-privado que permita agrupar riesgos, estabilizar el mercado y actuar como red de seguridad de último recurso. La prevención y la inversión en infraestructuras resilientes deben ser la primera línea de defensa, con el seguro como complemento.
La organización también propone explorar nuevos instrumentos financieros para atraer capital hacia la prevención, como los bonos catastróficos, los partenariados público-privados y los esquemas de financiación mixta.
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