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13 de diciembre
17:53 2018
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El futuro: jubilación flexible gracias al apoyo de la tecnología y rediseño de productos

"Nuestro modelo de afrontar la jubilación y las pensiones está obsoleto. Utilizamos un modelo del siglo XIX en pleno siglo XXI". Esta es la posición de Nuria Oliver, directora de Investigación en Ciencias de Datos de Vodafone y Chief Data Scientist de Data-Pop Alliance, que expuso durante su intervención en la 3º Conferencia Internacional sobre Longevidad y Jubilación: ¿Pagarán los robots nuestras pensiones? organizada por AFI con el patrocinio de Santalucía.

En este sentido, la investigadora hizo hincapié en que en una época en la que la Inteligencia Artifical y los sistemas de aprendizaje forman ya parte de nuestro día y están cambiando, y cambiarán más en los próximos años, los sistemas de trabajo, no tiene ningún sentido que a la hora de afrontar la jubilación sigamos utilizando sistemas de la Revolución Industrial del siglo XIX.

La Inteligencia Artifical (robots en sentido genérico) se caracteriza por ser transversal, se puede utilizar en todos los campos de la sociedad; es invisible, está en nuestro teléfono o en las aplicaciones como Facebook o Instagram; es escalable, se puede desarrollar a lo largo de todo el planeta; y esa fácilmente actualizable, un avance en un país se puede difundir con rapidez a todo el mundo de forma sencilla; y tiene la capacidad de predecir. Aunque, también señaló Oliver, tiene su parte negativa como es el hecho de ser asimétrico y  poder crear contenidos falsos con una absoluta apariencia de veracidad

Estas características de la IA llevarán en los próximos años a impactar enormemente sobre la productividad de los países. Se estima que el PIB de los países que la usen crecerá de media un 2%. Impactará también sobre el mercado laboral. En España el 12% de los trabajos estarán automatizados; se crearán 58 millones de puestos de trabajo en el mundo de los cuales 900.000 serán en Europa. La mala noticia es que hoy por hoy no podemos cubrir estos trabajos. "Lamentablemente no nos estamos preparando como sociedad ante esta situación".

¿A qué nos lleva esta situación? En primer lugar, debemos reflexionar, señaló la directora de Investigación en Ciencias de Datos de Vodafone, sobre el hecho de que esta revolución digital a la que estamos asistiendo está relacionada con "la posesión de datos". El que posea más datos tiene más poder. Y la posesión, dijo "siempre ha estado a su vez relacionada con la desigualdad".

Así las cosas, la revolución digital cambiará nuestro modelo de trabajo por un modelo más flexible y menos físico por lo que, inistió, la jubilación por motivos de "agotamiento" o por tener una cierta edad no tiene ningún sentido. Si el trabajo es flexible, la jubilación también debe serlo. Debemos avanzar, dijo, hacia modelos que compatibilicen trabajo y jubilación "ya que gracias a la tecnología podemos trabajar más tiempo y de otra manera".

Seth G. Benzell, profesor asociado en el MIT, compartió muchas de las ideas expuestas por su compañera de debate. Benzell se centró en la economía "que ha cambiado mucho en el mundo desarrollado en los últimos 20-30 años". Los trabajos también han cambiado y muchos de los trabajos de escala media, rutinarios, se han visto especialmente afectados en estos años por una bajada de salarios en estos puestos. Sin embargo, en los puestos relacionados con la tecnología los salarios han subido más de un 200% en los últimos años.

Esto aumenta la desigualdad entre las personas y del mismo modo aumenta la desigualdad entre las empresas. Compañías como Amazon, Airbnb o Uber obtienen enormes beneficios con muy pocos empleados en proporción a los que tenían hace años compañías punteras como Marriott o la empresas de automoción.

El profesor considera que aún así "ningún trabajo puede automatizarse plenamente" pero sí cree que en los próximos años "habrá que rediseñar los trabajos".

Sobre la sugerente pregunta planteada como título de la conferencia ¿Pagarán los robots nuestras pensiones? Benzell considera que la irrupción de los robots o de la IA no va a afectar evidentemente a quienes ya están jubilados. Los trabajadores en activo de mayor edad, piensa que tampoco serán sustituidos, eso sí, serán complementados por ellos. El problema y el reto está para los jóvenes con poca cualificación y poca experiencia.

Coincidiendo con Nuria Oliver augura un futuro en el que unos pocos, los que se hayan adaptado bien a las nuevas tecnologías, ganarán mucho dinero, pero una gran mayoría de la población o bien serán sustituidos o bien sus salarios caerán de forma muy grave. Desde los gobiernos el reto consiste en reducir esta desigualdad que se va a producir, y más en el momento de la jubilación.

Como solución parece que aplicar algún tipo de impuesto a los robots no es la mejor idea ya que es poner freno a los avances tecnológicos, sería mucho más aconsejable rediseñar los mecanismos existentes de redistribución de rentas de quienes más ganan hacia quienes menos ganan, por ejemplo, mediante el uso de un esquema de Impuestos Negativos sobre la Renta que proporcionen un incentivo continuo a participar en el mercado de trabajo y compensen la volatilidad del empleo.

La tradicional idea de que los jóvenes aporten para mantener a los mayores no es eficiente en un supuesto entorno en el que los jóvenes serán los más afectados en sus salarios por la irrupción de los robots.

Los SelFIES: productos aseguradores disruptivos

En la conferencia también participó Arun Muralidhar, de la Universidad George Washington y socio de AlphaEngineGlobal Investiment, quien habló de cómo la tecnología ayuda a gestionar las pensiones. Augura que en España como muy tarde en 2020 se tiene que producir un cambio de paradigma y pasar de una gestión de las pensiones por parte del Estado a una gestión por parte de las personas.

Como propuesta novedosa y especialmente disruptiva, Muralidhar se decanta por los SelFIES, un instrumento financiero que ha desarrollado en colaboración con el premio Nobel de Economía Robert Merton. Se trata de una especie de bono similar al bono del Estado. Los SeLFIES pagarían al titular anualmente durante 20 o 30 años, empezando en una fecha futura fija, una cantidad determinada que la persona considere en función de lo que piensa que va a necesitar en su jubilación. Por ejemplo, un individuo de 50 años hoy compraría el SeLFIE con fecha de 2038, y este bono comenzaría a pagarle cupones cuando se jubile a los 70, y continuaría a pagándole durante los siguientes 20 o 30 años. El funcionamiento, señala el profesor, es sencillo y permite a las personas ser autosuficientes. Son, explicó Muralidhar, productos de inversión de bajo riesgo que además se pueden compatibilizar con pensiones públicas. Esta novedosa propuesta ya se ha presentado en distintos países como Francia, US, Australia o Japón entre otros.

Finalmente, Christopher Mayer, profesor en Columbia Business School, abundó en la necesidad de reformar profundamente las bases financieras de nuestros modelos previsionales. Focalizó especialmente las ingentes inversiones de la sociedad, especialmente la española, en activos inmobiliarios, evidenciando una serie de problemas estructurales, de percepción y reputacionales a la hora de convertir estos activos en flujos de renta para la jubilación que ayudarían decisivamente a la sostenibilidad y suficiencia de las pensiones. Aportó innovadoras ideas acerca de cómo hacer que los imperfectos e impopulares productos actuales (hipotecas inversas) puedan convertirse en soluciones responsables y eficaces para una desinversión ordenada en los activos inmobiliarios en beneficio de sus propietarios durante su jubilación.

 

 

 

 

 

 

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