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23 de marzo
08:03 2026
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Hiscox: Se dispara el estrés entre los directivos, liderar también pasa factura

Dirigir una pyme nunca ha sido tarea sencilla. Pero en el actual contexto de incertidumbre económica, presión regulatoria y aumento constante de responsabilidad, el liderazgo empresarial está alcanzando niveles de exigencia sin precedentes. El resultado es claro: el estrés se ha disparado entre los directivos españoles.

Según los datos del II Informe de Pymes y Autónomos de España 2025 de Hiscox, el 83% de los directivos de pymes afirma haber sufrido estrés en 2025, frente al 24% registrado en 2024. Un incremento que no solo es significativo, sino que evidencia un deterioro acelerado del bienestar emocional en la cúpula empresarial.

La presión no se limita a una sensación puntual. El 74% reconoce haber experimentado síntomas relacionados con la salud mental. Los problemas para dormir afectan al 60% (frente al 21% del año anterior), los síntomas de ansiedad al 49% (vs 21%) y los síntomas de depresión al 28% (frente al 11% en 2024). A ello se suman la baja autoestima y la inseguridad (25%) y la dificultad para concentrarse (20%).

Además, quienes declaran haber sufrido alguno de estos síntomas presentan, de media, 2,66 afecciones simultáneas, lo que demuestra un impacto acumulativo. Por tamaño de empresa, los síntomas son más frecuentes entre quienes dirigen pymes de 1 a 250 empleados (82%), aunque también afectan de forma relevante a autónomos y empresas sin asalariados (69%).

Más allá de las cifras, el contexto explica esta escalada. El directivo de una pyme no solo define la estrategia: gestiona equipos, controla la tesorería, negocia con proveedores, atiende a clientes y responde ante cambios normativos constantes. En estructuras reducidas, muchas de estas funciones recaen en una misma persona, lo que concentra la responsabilidad y eleva la carga mental.

A ello se suma un entorno volátil, con márgenes ajustados, competencia creciente y procesos de digitalización que exigen adaptación continua. Cada decisión —una contratación, una inversión, un nuevo contrato— implica riesgos que pueden comprometer la estabilidad del negocio. Cuando la responsabilidad es directa, la presión también lo es.

Este desgaste no queda en el ámbito personal. El estrés sostenido puede afectar a la calidad de la toma de decisiones, a la capacidad de anticipación y al clima interno de la organización. La salud mental del líder se convierte así en un factor estratégico para la continuidad empresarial.

La combinación de presión operativa, incertidumbre normativa y exposición a reclamaciones dibuja un panorama exigente para la dirección. En este contexto, comprender los riesgos y anticiparse a ellos no solo es una cuestión de gestión, sino también de salud. Porque cuando la responsabilidad es permanente, la protección —bien entendida— se convierte en un elemento clave para reducir la carga emocional y reforzar la confianza en la toma de decisiones.

La sección Rincón Pymes by Hiscox se ha publicado en el nº de marzo de la revista Aseguranza.

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