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06 de febrero
08:38 2019
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5 alternativas para convertir la vivienda en un complemento a la pensión

Si todo avanza según lo previsto, España se enfrentará en los próximos años a uno de los problemas más temidos: la insostenibilidad del sistema público de pensiones. Y todo apunta a que los primeros en sufrir las consecuencias serán los 'baby boomers', la generación más numerosa de la historia y que integra a quienes nacieron entre 1945 y 1964.

Los miembros de esta generación creían que, una vez jubilados, podrían mantener un nivel de vida digno exclusivamente con la pensión pública. Y es que, durante su vida laboral, estaban seguros de que esta prestación nunca podría llegar a reducirse. Pero, lamentablemente, las previsiones indican que estaban equivocados. "Son especialmente vulnerables. No han sido conscientes de la necesidad de ahorrar y ya no tienen tiempo suficiente para hacerlo", subraya Pedro Serrano, profesor de Economía Financiera y Contabilidad de la Universidad Carlos III de Madrid y uno de los autores del estudio 'Alternativas a la insuficiencia de las pensiones', impulsado por el Instituto Santalucía.

Si bien, no todo está perdido. Aunque esta generación no ha ahorrado en activos financieros, sí lo ha hecho en ladrillo. Según la última Encuesta Financiera de las Familias Europeas, más del 85% del ahorro de los españoles está concentrado fundamentalmente en activos ilíquidos, la mayoría en inmuebles. "En España, hay una importante cantidad de ahorro acumulada en vivienda. Y es importante que los propietarios sepan que esta fuente es susceptible de convertirse en liquidez, permitiéndoles alcanzar unos ingresos durante la jubilación más acordes con sus expectativas y necesidades", señala José Manuel Jiménez, director del Instituto Santalucía. Y precisa: "Y sin perder la propiedad de su casa mientras vivan".

Licuar la vivienda

Tradicionalmente, si una persona mayor de 65 años quería liquidez y sólo contaba con una vivienda, únicamente tenía 3 opciones: alquilarla, mudarse a una más pequeña (fenómeno conocido en el mundo anglosajón como downsizing) o venderla. En la actualidad, como consta en el estudio, existen en el mercado hasta 5 alternativas menos agresivas y todas ellas permiten obtener una fuente adicional de ingresos durante la jubilación a través de un inmueble:

-  Hipoteca inversa. Funciona como un préstamo hipotecario. Es decir, el banco concede al propietario una línea de crédito a cambio de su vivienda, que se usa como garantía. Mientras, puede seguir habitando en ella o incluso alquilarla. "Con la cantidad entregada, puede contratar una renta financiera o ir sacando dinero según sus necesidades particulares", detalla Jorge Martínez, socio de Airos Valor y otro de los autores del informe. La particularidad de este producto es que se concede por un periodo determinado. "Es el mayor inconveniente. Si el cliente vive más años, continuará con el problema. Esto genera incertidumbre", reconoce Pedro Serrano. Un punto positivo es que, si el propietario fallece dentro del periodo de duración de la hipoteca inversa, los herederos podrán recuperar la vivienda siempre que paguen todo el préstamo.

- Hipoteca inversa con renta vitalicia diferida. "Es una evolución de la anterior ya que resuelve el problema de que el propietario de la vivienda viva más años de lo que dura el préstamo", explica Pedro Serrano. "De la línea de crédito concedida, la mayor parte se destina a comprar una renta financiera por la duración del préstamo y el resto, a contratar una renta vitalicia con una aseguradora, que se abonará desde que acabe la renta financiera hasta su fallecimiento", profundiza Jorge Martínez.

- Hipoteca inversa con renta vitalicia inmediata. El capital concedido se destina íntegramente a contratar una renta vitalicia con una aseguradora. "Ya no hay fechas prefijadas y se cobrará desde el primer momento hasta el fallecimiento", aclara Pedro Serrano. "Tiene una tributación favorable y es una renta más alta que la financiera por el componente de mortalidad", añade Jorge Martínez. Como en los casos anteriores, el propietario podrá habitar en la vivienda y alquilarla si lo desea, y los herederos podrán recuperarla si finiquitan el préstamo.

- Vivienda-pensión. Es un instrumento financiero que consiste en vender la nuda propiedad de la vivienda pero con reserva del derecho de usufructo hasta el día del fallecimiento. En este supuesto, el propietario recibe un importe en concepto de venta que, entre otras opciones, lo puede destinar a suscribir una renta vitalicia inmediata. Con este producto, no tiene que devolver ninguna cantidad a los compradores, pero sus herederos pierden el derecho a recuperar la casa.

- Venta de la vivienda. Obtiene una ganancia patrimonial con la que puede contratar una renta vitalicia con una tributación favorable. El problema es que no podrá seguir habitando en su casa salvo que llegue a un acuerdo de arrendamiento con los compradores.

Impulsar la educación financiera

Obviamente, en las 5 alternativas propuestas, la cuantía puede variar en base a una serie de factores. "En función de los tipos de interés vigentes, la edad y la esperanza de vida", especifica José Manuel Jiménez. Y añade Juan A. Lafuente, profesor titular de Economía Financiera y Contabilidad de la Universidad Jaume I y también autor del estudio: "También depende de dónde estén las viviendas. Si se encuentran en ciudades, son garantías más sólidas".

Por último, José Manuel Jiménez hace hincapié en las oportunidades que se le abre al sector: "Se trata de soluciones poco conocidas aún, pero con un enorme potencial, que cuentan además con un tratamiento fiscal favorable". Para favorecer su desarrollo, Pedro Serrano cree que sería conveniente la puesta en marcha de un "marco institucional sólido" mientras que Jorge Martínez hace un llamamiento a promover la cultura financiera: "Es deseable que haya mayores beneficios fiscales, pero es más importante que se impulse la educación financiera porque la falta de ésta implica desconfianza". Con un buen nivel de cultura financiera, los expertos están convencidos de que se puede poner fin a una barrera difícil de superar: en España hay una fuerte preferencia por envejecer en casa y por transmitir los activos a los herederos, especialmente la vivienda.

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